España, país de pandereta

Todo lo que ahora mismo está pasando en España es muy triste, y cada día siento más vergüenza por tener esta nacionalidad, y eso no debería ser así. Las diferencias políticas en este país son casi abismales y hay gente que sigue defiendiendo una dictadura que mató a miles de personas por atreverse a pensar distinto (parecía el argumento de la novela distópica 1984, de George Orwell), pero no con ello quiero decir que todo lo que se hizo fuera malo, ya que, seguramente, haya gente para la que la dictadura fuese buena. Aunque desde mi punto de vista, fue poca esa gente. Hay gente que defiende esas ideas que pretenden arrebatar derechos fundamentales a la gente de a pie, y a colectivos que a día de hoy no han conseguido una igualdad completa por no tener las mismas cosas que otras personas, y estoy hablando de inmigrantes, mujeres, gente LGTBIQ+… y aún así exigen respeto, cuando ellos mismos niegan eso a otra mucha gente.

Con esto no quiero decir que la ideología izquierdista o «roja» sea la mejor, a día de hoy tiene sus pros y sus contras, como el resto, pero de momento no ha faltado, de tal manera, al respeto como lo están haciendo algunos votantes del partido de ultraderecha, como VOX. Están faltándole al respeto con sus manifestaciones a todo el personal sanitario que está matándose a trabajar en esta situación que nos atañe a todos, le están faltando al respeto a los muertos y a sus familias… están faltándonos al respeto a todos los que estamos en nuestras casas evitando contagiarnos y contagiar a alguien más. Y están, además, pidiendo la dimisión de un gobierno electo de manera perfectamente democrática solo porque no les gusta su ideología, aunque sea cierto que no han actuado de la mejor manera posible y que se podrían haber tomado otras medidas.

Hoy he visto algo que me ha sentado mal, que para mí es una falta de respeto a la gente que durante la Guerra Civil perdió a gente, fusilada bajo el régimen impuesto. La estatua de Lorca, una que hay en Madrid, a la que estos manifestantes decidieron ponerle en brazos la bandera que se usaba durante el régimen de Franco, a manera de insulto a un gobierno «comunista» y a toda esa gente que profesa dicha ideología. Y una falta de respeto al propio escritor, fusilado por sus ideas políticas, por homosexual y por andaluz, y del que jamás se recuperó el cadáver.

Y esa total radicalidad de ideas es lo que está haciendo que gente como yo no quiera saber nada en un futuro de este país que, pese a tener cosas maravillosas y una cultura e historia magníficas, se conoce por ser un chiste a nivel europeo y global.

Hay gente que no es capaz de ver más allá, no es capaz de ver que le está haciendo daño a personas por no tener dinero, por no tener un papel que justifique que es español o por tenerlo pero no «parecer español»; por querer y por pensar distinto. Y están usando una premisa para hacer daño que no es justa, utilizando símbolos como nuestra bandera o tradiciones para justificar el odio, cuando deberían ser símbolos que nos uniesen como pueblo, porque ser español no es solamente «toros y paella», ser español es mucho más. Ser español es saber que por tu país han pasado millones de pueblos, ser capaz, si tienes suerte, de hablar una de las lenguas propias de esta península, ser español es ser abierto y alegre y saber que no es un país que muestra una única unidad, porque está formado de muchas personas distintas y de muchos territorios distintos con sus propias tradiciones. Porque España no es «una y libre», España es Galicia, Andalucía, Cataluña, Madrid, La Rioja… y es toda esa gente que ha emigrado para conseguir sustentarse, o que ha venido y nos ha traído su cultura (porque la paella y la guitarra no aparecieron por arte de magia en la península). España es todo eso, y no una mentira que justifica odiar a quien no tiene recursos elevados o quien no es blanco y rubio de ojos claros.

Todo lo que está pasando está demostrando que hay españoles a los que les da igual el resto y que, con tal de ver henchido su ego y su cartera, permitirían que muriesen más personas porque valoran más su libertad individual, pese a la premisa de unión, que la salud y el bienestar del resto de ciudadanos.

Pero al igual que está esta gente que se manifiesta porque quiere libertad y que no se arruine la economía para seguir beneficiándose, hay gente humilde que se está quedando en sus casas pese a querer salir igual que el resto, hay médicos y enfermeros de sol a sol trabajando para que no haya más bajas, y hay gente al grito de «no queremos fascistas», como pasó en el madrileño barrio de Vallecas. Hay gente que mantiene la distancia de seguridad, que usa mascarillas y que no quieren que sus familiares acaben en la UCI. Y esta gente, al menos para mí, son los verdaderos españoles, los verdaderos patriotas si así quieres llamarlos; y no los que viven en pisos de 200m2 y llevan una banderita de España allá donde van.

Sigo diciendo que no es porque piense que mi ideología sea la mejor, porque soy capaz de ver las cosas que se hacen mal, sin embargo, no debería ser el único en ver los fallos «de los suyos», y es que antes de hablar y de gritar no estaría mal informarse un poco.

Ya lo decía Machado, España se ha vuelto un país de pandereta.

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