C.

Fotografía: Santi Barros

Modelo: Cris Peña

Mi memoria sensorial a veces me traslada a sensaciones concretas,

a lugares

o a días.

Últimamente cuando no puedo dormir,

me lleva a aquella sensación que experimenté en el estómago

en aquel bar de madera y olor vino,

en uno de esos últimos días de marzo en lo que uno no sabe muy bien lo que esperar del sol,

de ti.

Recuerdo perfectamente la sensación de los rayos en la piel,

el vino en la boca,

la risa tonta.

Sobre todo recuerdo aquel abrazo,

el principio de lo que no sabía que era el  fin,

pero no importaba,

pero no importa.

Aquel abrazo se grabó en mi tripa tanto

que vuelvo a viajar a él

al cerrar los ojos una

y otra vez.

Como ahora,

como siempre.

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