La mar

Imagen extraída de bellasartessantacecilia.blogspot.com

 

 

Les voy a contar un secreto:

Anoche abrí la ventana para que entrara el universo.

Pero hoy dejé que el sueño me invadiera,

el cansancio pudiera conmigo

Y la mar fuera más fuerte que yo.

 

Hoy la muerte sobrevoló mi cabeza,

me observó en cada fallo,

cada movimiento (baldío),

cada suspiro al vacío,

                              – estremecimiento de mi ser.

 

Mas por alguna razón no escrita,

hoy ella se cansó de mi presencia

y me dejó libre de sus garras.


La mar se calmó de repente

y yo, sorprendida y exhausta,

caminé hacia la orilla.

 

Mis lágrimas se fundieron con la sal de mis labios,

con la inmensidad del océano,

con mi miedo y mi pesar.

 

Hoy sentí que me dejaba llevar,  

que, por miedo, no quise luchar

sino respirar y mirar a los cielos.  

 

Recordé otra vez que la muerte vino a verme

y en un rinconcito me escondí;

nerviosa, pidiéndole al cielo,

La Luna, el Universo, “¡déjame vivir!”



Otras veces no recuerdo,

otras veces no quisiera recordar.

Fue efímero pero intenso,

el darme cuenta de nuestra humana fragilidad.

 

Hoy yo vivo, no renazco,

hoy continúo con mi aventura.

A la muerte le pido visitarme en sueños,

Tarde, muy tarde

y a la Luna le pido la vida.

 

Y así continúa, sin descanso,

el inescrutable destino

que nadie jamás podrá controlar. 

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