Los Monuments men de Buero Vallejo

Misión al pueblo desierto, de Antonio Buero Vallejo (Teatro Español de Madrid, 1999). Foto: Daniel Alonso. Archivo CDT.

Un octubre de 1999, un año antes de fallecer, Antonio Buero Vallejo nos dejó una obra que ya me diréis a qué os recuerda: Un grupo de soldados se inflitran en territorio enemigo para salvaguardar una obra de arte. Si estáis pensando en los «monuments men», seguid leyendo, sino, también.

La historia radica en dos miembros de la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico creada en 1936 con el fin de salvaguardar obras de arte. Esta junta fue también la encargada del embalaje y todo lo relacionado con la logística cuando se llevaron las obras desde el museo del Prado a Valencia por culpa de los bombardeos franquistas.

Antonio Buero Vallejo perteneció a una de estas juntas, concretamente a la de Madrid, y de ahí esta magnífica historia. Además, debemos recordar que antes que dramaturgo, Buero Vallejo estudió Bellas Artes y fue un gran teórico, impronta que se aprecia en muchos pasajes de la obra.

Con un final inesperado, a través de dos planos temporales diferentes que hilan el argumento principal, Buero Vallejo nos mete en la aventura de Lola, Damián y Plácido, que se acercan a un pueblo en tierra de nadie para recuperar un original del Greco: «la Anunciación».

Muchos son los temas de la obra, pero sin duda el más potente, y del cual espero que nuestro artista Pedro Abellán tome partido, es el que pone en relación la ideología, la misión y el sacrificio de la obra.

¿Qué es más importante? Salvar la obra a toda costa incluso pudiendo causar daños irreparables en el cuadro o bien sacrificar la misión y que la obra sea salvaguardada sin un rasguño por el enemigo.

Postureo y propaganda contra realidad. Personalmente, como Buero Vallejo y algún miembro de la revista, yo también hubiera dejado la obra en el pueblo para que los franquistas la conservaran intacta. Es algo tan sencillo como que la carga ideológica que puede tener la obra no tiene tanto que ver con la obra como tal, sino con quien la observa. «El Guernica» sabemos quién lo hizo, así como el motivo, pero eso no exime que alguien de derechas no pueda apreciar la calidad artística de la obra.

Otros temas que se tocan soslayadamente hacen referencia a la memoria histórica y el verdadero objetivo de la creación de la Junta, que no fue otro que salvar las obras de las tropelías que se cometían en retaguardia en las iglesias y conventos. Ejemplo de ello es la conversación entre Plácido y Damián acerca de cómo enfocar la represión y las diferencias que saltan entre ellos. En este sentido he querido ver el distanciamiento que tuvo Buero Vallejo con el Partido Comunista a medida que la democracia avanzaba y se iba abriendo el melón de la memoria histórica.

http://teatro.es/contenidos/donGalan/donGalanNum6/imagenesCitadas.php?vol=6&doc=1_9

Paco Tello Cobos

El mero hecho de que tengamos aquí un historiador es el sumun de la expresión; "aceptamos pulpo como animal de compañía". Por lo demás, le gusta la literatura y la historia del arte. Vamos, una rara avis. Ah, y quiere ser profesor de secundaria.

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