Quietud

Universo

″Desde mi ventana descubro la quietud y la imponente figura que se alza al cielo. Inmensidad tapada por el devenir masivo que la rodea. Montaña me engulle hacia su interior y escupe con sabor reacio. Se vuelve hacia mí a medida que avanzo rápida hacia otro abismo. Tierra congelada, vive fuera del tiempo; otra realidad que desconocemos y nos olvidamos. Nos llama, nos grita, de ahí su búsqueda infinita; quiere que regresemos y seamos uno.″

Ocultos con vendas, esparadrapos, somníferos. Aguantamos la respiración en cajas oscuras y sin ventilación, no nos preguntamos nuestra irrealidad cotidiana. Nos tapan horizontes y adaptan nuestras miradas haciéndonos miopes. Pero míranos, no nos aguantamos; ansiedad ante la falta de estar conectados, inmediatez que engloba lo falso y lo convierte en puro; puro estímulo fantástico que anida dentro de nuestro cerebro. Hasta que un escaso destello como el de un rayo partiendo el cielo, la realidad nos aparece nítida y real. Ese cacho oscuro de universo estrellado o ese hueco oculto de una rama de un árbol ejerce tal presión que nos deja ver la esencia dentro de la forma; la característica propia de la naturaleza. En ese momento no nos da tiempo a reaccionar correctamente y, por tanto, somos nosotros (bobos) mirando a «algo» que no acertamos a concretar pero sabemos que existe. En este pasmo de segundo nos da tiempo a darnos cuenta de que el trozo de cielo negro o el árbol en su potencia son relativos a su propia verdad, la verdad suprema que vive a discordia de nosotros. Nosotros que pensábamos ser el centro de todas las miradas.

Teresa Vicente

Cuanto más se piensa, menos se crea. Estudiante de Bellas Artes en la Complutense de Madrid. La erradicación de la especialización como forma de ampliar el mundo; no te cierres, disfruta, prueba; falla.

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