Cúanto Bilbao en la memoria…

Vidriera de la Estación de Abando de Jesús Arrecubieta y la Unión de Artistas Vidrieros de Irún

Corren los años 50 y la guerra fría que asola el mundo está alcanzando el punto de ebullición. El héroe de la segunda gran guerra, Eisenhower, toma las riendas de la asentada primera potencia mundial. Entre aplausos, Mister Marshall es bienvenido. Franco se hace amigo de los viejos aliados; los comunistas son el enemigo y hay que tender la mano al yugo y las flechas. España abre sus puertas, entra dinero, se abren embajadas y la rojigualda ondeará en la ONU. La correa del dictador ya no aprieta, así que el tono cambia: Ángel González mantiene su espíritu crítico y social, ligado a su yo en Áspero mundo, mientras Antonio Gamoneda tiene al simbolismo en Libro del frío. Y Blas de Otero, quien hoy nos atañe, abandona el silencio de Dios para hablar En Castellano, pero la dictadura no se lo permite, por lo que pasa a Parler clair en Francia.

Sin embargo, el poeta bilbaino no pudo quedarse ahí, y tras pedir la paz y la palabra, toma un canto general y publica Que trata de España. Es aquí donde se encontraría uno de los poemas más bellos que nos dejó Blas de Otero: ‘Lejos’.

Lejos

Cuánto Bilbao en la memoria. Días
colegiales. Atardeceres grises,
lluviosos. Reprimendas alegrías,
furtivo cine, cacahuey, anises.

Alta terraza, procesión de jueves
santo, el viernes santo, santo, santo.
Por Pasagarri las últimas nieves
junto al Nervión: mi villa despiadada

y beata. (La virgen de la Cueva,
que llueva, llueva, llueva.) Barrizales
del alama niña y tierna y destrozada.

A todos general, y a aquellos del Bilbao en particular, nos vienen a la mente las imágenes llenas de nostalgia, amor y dolor que dibuja impresionista el verso del poeta. La infancia en aquellos cines cerrados a rojos, mujeres y niños, donde la magia del cine estaba cercada. La descripción de la ciudad nos lleva a edificios dolidos y calles que sufren. El silencio de Dios se ha vuelto despiadado. E incluso la lluvia, fiel compañera de la ciudad vasca, mancha el recuerdo de la infancia. Cuánto Bilbao en la memoria…

J. Séguel

Nacido quién sabe dónde en 1997, supo desde muy pequeño que su vida estaría ligada a las letras, artes y humanidades. A veces, llevado por las ínfulas de escritor y poeta, toma el nombre de J. Séguel, escribiendo sus creaciones en su cuaderno literario www.versosgordos.wordpress.com Ahora estudia Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, caminando entre las academias y sus ideas. Ahí fue donde se encontró con otros cronopios, como diría aquel autor argentino, dando lugar a este maravilloso proyecto llamado En plan culto.

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