Libertad condicional de expresión

Corren tiempos oscuros para la creación en España. Estamos en un momento en el que los límites se están redefiniendo continuamente desde la aparición de las malditas redes sociales. Porque, antes, todo el mundo podía saber, más o menos, cuál era el límite en los terrenos que hoy están dando más problemas en este aspecto, a saber: humor, música, literatura, etc. Antes, podías contarle a quien fuera un chiste de “mal gusto” —como si hubiera chistes de mal gusto— sobre, qué sé yo, el Rey, y sólo se iba a enterar del mismo las personas que te estuviesen escuchando. El problema —ya ve usted qué problema—, ahora, es que la audiencia es mayor, pues se lo cuentas a todos tus amigos, a todos tus seguidores… y, aunque no seas una persona con mucha influencia en las redes sociales, basta conque a alguien que sí lo sea le haga gracia lo que has dicho para que, con un simple retuit, se entere toda España, amén de la Justicia cuando así ha sido.

El rapero Valtonyc declarando.
Fuente: Cadena SER.

De cualquier modo, lo peor de las redes sociales es la retrospección, porque las redes tienen unas reglas implícitas que varían continuamente y, lo peor de todo, no están escritas en ningún lado. Esto permite que puedan poner a la luz una publicación de hace tres años —cuando las reglas eran totalmente distintas— y, por consiguiente, te hagan perder tu trabajo, te acusen de un delito, etc. En definitiva, que te hunden la vida por haber cometido algo que, en teoría, es un delito, pero habiéndolo cometido antes de que fuera tal.

Pero, vamos, que mientras se definen los límites, desde el treinta de marzo de dos mil quince, en España tenemos una Ley Orgánica sobre protección ciudadana —de aquí en adelante, entre ustedes y yo, Ley Mordaza— para que no se nos escape ni un solo delincuente de la palabra.

Y es que vaya semanita la anterior para la libertad de expresión. En un mismo día, vivimos la condena a tres años y medio de cárcel de un rapero, el secuestro de un libro y el retiro de una obra de arte de una sala de exposiciones. Valtonyc, el rapero, condenado por delitos de odio, enaltecimiento del terrorismo y no sé qué más. No sé, es que no me interesa, y tampoco es esta columna un sitio donde informarse. Lo interesante es que se le ha condenado por la creación de sus canciones, en vez de por hacer rap. El libro secuestrado, Fariña¸ que trata el narcotráfico gallego, secuestrado por orden de un juez. Ay, Inquisición, tú por lo menos ibas de frente. Y la obra retirada, de denuncia política, de la feria ARCO, en IFEMA, que, si fuese un recinto privado, no habría nada que decir, pero es que se trata de una organización cuyos principales accionistas son la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid.

La obra de Sierra retirada de ARCO.
Fuente: eldiario.es.

No obstante, lo más peligroso de esto no es la censura en sí, sino que la censura siempre recae sobre el mismo lado. Porque si la censura es censura, vale, no está bien, pero, bueno, se sabe que hay unos temas sobre los que no se puede hablar. No se habla sobre ellos y punto. Pero esta censura es extremadamente ideológica, no sólo en el objeto, sino también —y he aquí lo peligroso— en el sujeto. Se puede hablar sobre cualquier cosa. Ahora, depende de quién hable, es condenable o no.

Está bien, aceptamos que la ley es la ley. Una mierda de ley, pero es la ley. Pues debe cumplirse siempre. Si no, la ley es papel mojado, es represión ideológica. Si se tiene que hacer cumplir el artículo 155 de la Constitución, también tienen que hacerse cumplir el 20, el 27, el 31, el 40 y el 47. Si no, la ley no es ley; se convierte en otra cosa. También tendríamos que acatar la solemne Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque España es firmante. Cuando la ley se cumple sólo en algunos casos, se ideologiza la Justicia —mal llamada Justicia, por otra parte, pues sólo es Derecho—, de manera que las sombras de una dictadura —cada vez menos huxleyliana y más orwelliana— vuelven a mostrarse ante nuestros ojos.

Javier Báez

Javier Báez es un joven músico, poeta y escritor. Trabaja como sonetista para el periódico madrileño 'Distrito Villaverde' y, actualmente, es graduando en Español: Lengua y Literatura por la Universidad Complutense de Madrid. @JavierPBaez

3 Replies to “Libertad condicional de expresión

  1. Um excelente texto, obrigada! Mas deixo uma questão, não deviam preparar o ensino para essas mudanças? Ou seja, as salas de creche e JI não deviam ser adaptadas a essa realidade? É porque a maioria dos pais de filhos condicionais me refere o facto da separação dos amigos e do quão emocionalmente difícil é para algumas crianças : Se são condicionais para o 1º ciclo a partir de 15 de setembro então nos anos anteriores essa divisão já deveria ter sido feita Para além disso as crianças não deviam ser divididas por datas mas por maturidade, há crianças com 6 anos feitos que não têm maturidade e cujos pais acham que beneficiariam de mais um ano no pré-escolar e há crianças com 5 anos que estão prontas a iniciar o percurso escolar. Todas as crianças são únicas e há muito a mudar no ensino em Portugal.

    1. Saludos, lector,

      En primer lugar, he de indicarle que mi nivel de portugués es demasiado bajo. Aún así, creo que he comprendido, más o menos, lo que ha expresado en su comentario. De cualquier forma, quiero agradecerle que nos lea.
      No obstante, si he entendido bien lo que expresa en su comentario, no entiendo la relación entre éste y mi artículo. Le ruego, si es tan amable, que me lo aclare.

      Gracias. Reciba un amistoso saludo.

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