El lado de afuera

Habito mundos inabarcables,
por las mañanas salgo de mí
y vomito flores por los ojos,
miro para arriba y veo el
– conocido –  fuego –

Más tarde saboreo el inhóspito
ardor de la piel inexistente,
miro de frente la habitación
que nunca existió pero
– que – me – habita –

Al anochecer irremediablemente
vuelo, vuelvo vulnerable,
trepo sin miedo la lluvia
como un pájaro inquieto,
no me veo en lo alto
– de – mí – misma-

Por la noche, en la reticente oscuridad
mis párpados miran ya hacia dentro
pero entonces la claridad
me percibe y exclama
– sin – sorpresa –

– ¿Es que no te has dado cuenta, pequeña,
que la fantasía es todo eso que se inunda
fuera de ti mientras tu absorta realidad,
la que tiembla por dentro, lucha por escapar?

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