Empieza por L

Sé que siempre has odiado esta frase, y yo aún más.

Pero también sé que nunca encuentro otra forma de decirlo.

Tenemos que hablar.

He conocido a alguien.

Y sí, me hace feliz. Muy feliz.

Es alguien que no pretende domesticarme, que prefiere verme volar

antes que con los pies en el suelo y a su lado.

Que no me llama cobarde si de pronto corro, y me corro primero.

Ahora estoy con alguien que me aporta más sensualidad que la luna,

que no me hace gemir, me hace aullar;

y me hace sentirme la mujer más sexy del mundo.

Tengo un romance con los mejores labios que haya probado nadie,

la mirada más penetrante de todas, y la vivacidad más irresistible.

Si te digo la verdad, a mí esto me sorprende más que a ti.

No pudiendo ser más hetero, ahora

tengo un romance con nombre de mujer.

Pero es que ella es tan increíble…

Con ella me siento como si pudiera comerme el mundo entero

y luego repetir.

Con ella, miro al viento y, comparándolo conmigo,

me resulta un auténtico cautivo.

Ella. Ella. Ella tiene piel de encaje

y una montaña rusa en las caderas.

Sus piernas calientan el invierno,

su perfume favorito es la ambrosía

y su nombre,

su nombre

es Libertad.

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