¡Filosofía con F mayúscula!

¿Cuál es la utilidad de la Filosofía hoy en día?

Ante la debacle de la asignatura de Filosofía en la enseñanza vuelve la eterna pregunta: ¿cuál es su utilidad? ¿Tiene alguna relevancia en nuestra sociedad? En un mundo pragmático, racional y civilizado como en el nuestros, ¿hace falta que siga habiendo gente que filosofa? Sí o no, son repuestas que se fundamentan en argumentos como:

Su utilidad no yace en el hecho de crear bienes materiales o sacar beneficio económico. No; va mucho más allá, directamente hacia el saber en su máxima esencia. Buscar sentido a nuestra vida, orientándonos hacia un crecimiento personal que finalizará habiendo encontrado pleno sentido a nuestra existencia. Hace que nos cuestionemos sobre cosas que, aunque muchas veces carezcan de respuesta, pueden cambiar drásticamente nuestra manera de vivir, de ver el mundo, de pensar, de actuar y sentir. Preguntas que pueden cambiar galopantemente todo.

Otro pilar de la filosofía es la crítica. Sin ella, cómo tendríamos la capacidad de diferenciar entre el bien y el mal, de no ser marionetas de unos pocos, de ver las tres caras de las moneda, de crear nuestra opinión sin influencia de terceros que perviertan nuestra mente. Por último, todos sus pilares se sostienen en el uso absoluto de la razón, rompiendo así con dogmas o religiones, verdades que no admiten crítica y que pueden llegar a estancar y bloquear el desarrollo humano e incluso el de la sociedad. La razón utiliza argumentos sólidos, pero permitiendo un cambio o crítica sobre ella. Por tanto la filosofía es pluralidad, crítica, razón y pensamiento. Mecanismos fundamentales para avanzar hacia un mundo mejor.

Sin embargo, hay quien dice que la filosofía es completamente inútil y la vida seguiría su curso sin ella. No aporta nada que pueda servir para asegurar nuestra subsistencia, no se come de andar filosofando. No genera ni riqueza, ni bienes y es prescindible en el ámbito laboral y cotidiano. No hay lugar en el pensar por pensar, en una sociedad que funciona por impulsos y acciones automáticas. Su utilidad sólo se centra en sí misma, no en otras cosas. Un simple capricho de saber por saber, llenando tu mente de información meramente prescindible en tu día a día. Distrae de las labores y obligaciones de la sociedad. No genera libertad, sino bloqueo social.

Y ahora señores, después de oír dos argumentos claramente posicionados, yo ofrezco mi conclusión personal, la tercera cara de la moneda, y quisiera que si alguno quiere, escriba su tercera cara.

Lo útil no sólo es que sirva para hacer algo, sino también para pensar y reflexionar, y de ahí, actuar. No es “pensar por pensar” sino “pensar para hacer” y ” hacer de haber pensado”. Aunque muchos la tachan de distracción, la verdad es que saben de el poder que tiene el saber, saben que esto genera críticas a su sistema y por lo tanto, que la gente quiera cambiarlo. Crea opinión y precisamente eso es lo que no gusta. ¿Qué sería de la sociedad si sólo callara y no pensará? ¿Qué sería de las personas sino encontraran sentido ni objetivo a su vida? ¡Simplemente es la inútil sabiduría más útil que podría existir! Así que pidamos Filosofía, pero… ¡con F mayúscula!

J. Séguel

Nacido quién sabe dónde en 1997, supo desde muy pequeño que su vida estaría ligada a las letras, artes y humanidades. A veces, llevado por las ínfulas de escritor y poeta, toma el nombre de J. Séguel, escribiendo sus creaciones en su cuaderno literario www.versosgordos.wordpress.com Ahora estudia Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, caminando entre las academias y sus ideas. Ahí fue donde se encontró con otros cronopios, como diría aquel autor argentino, dando lugar a este maravilloso proyecto llamado En plan culto.

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