Mujeres… y ¡acción!

Aunque hoy no sea 8 de marzo, cualquier día del año es bueno para conmemorar la lucha de las mujeres por su igualdad. Estas líneas no buscan convencer de nada a sus lectores, no obstante, sí se presentan como fuente de concienciación para todos aquellos interesados en el tema. No pretenden ser líneas de crítica, ni de reivindicación; intentan, sin embargo, reflejar el papel que la mujer ha jugado y juega a través de la gran pantalla. Rindiendo homenaje a las madres, las princesas, las heroínas del cine, abrimos la sección de esta revista que ofrecerá interesantes artículos y secretos sobre el séptimo arte.

El papel y la preponderancia de la figura femenina en el cine han ido siempre dados de la mano de la realidad política y social que se vivía en cada momento de la Historia. Presa de una mentalidad conservadora, víctima de una sociedad machista y una imponente censura a la que nunca fue fácil burlar, la mujer ha sabido hacer del cine un instrumento de lucha.

Directores, productores, guionistas y actores se despojan y cuentan al mundo aquello que quieren hacerles ver. Profesionales que persiguen acabar con los tradicionales estereotipos; profesionales que trabajan por crear nuevos modelos que llevar a la gran pantalla y terminar, por ejemplo, con las princesas que tienen que casarse, cantar como los ángeles y estar siempre deslumbrantes.

Dando un breve paseo en el tiempo llegamos a 1894, cuando la parisina Alice Guy-Blaché dio sus primeros pasos dentro de este desconocido mundo que era por entonces el cine, que tan dominado estaba por los hombres, y continua estándolo, convirtiéndose en una de las primeras mujeres directoras de este nuevo arte. Su papel lo han ido tomándolo como relevo cada vez más mujeres en el mundo, siendo el número de productoras y directoras una cifra que aumenta por momentos. En general, el cine dirigido o producido por mujeres presenta a la sociedad de un modo más crítico y muestra a una mujer más independiente y fuerte. Entre nuestras cineastas destacamos a Pilar Miró, la directora de cine español más conocida en la historia, con su película Cuenca de 1979, “un alegato contra la violencia y la tortura del poder”. Iciar Bollain con Te doy mis ojos, otra denuncia contra la violencia de genero. La escritora y guionista Irene Zoe Alameda; María Ripoll con Lluvia en los zapatos de 1998; Ana Belén con Como ser mujer y no morir en el intento de 1991; Patricia Ferreira con Sé quién eres de 1999. Duni Ayuso con La isla interior de 2009… Pilar Sueiro, Marta Balletbó-Coll y una larga lista de mujeres cineastas españolas todas de reconocido y merecido prestigio.

Pero el trato más desconocido por los jóvenes, y que tan unido está a nuestras raíces, es el de la mujer en el cine del franquismo. Es interesante destacar la característica costumbre de aquel periodo de referirse a las jóvenes estrellas femeninas por el diminutivo de sus nombres, como Sarita Montiel o Conchita Piquer, camuflando el verdadero objetivo de mantener a la mujer en “un constante estado de adolescencia intelectual y sumisión a un control patriarcal”, por un mero recurso para atraer al público masculino a las salas de cine.

Podíamos encontrar también varios tipos de mujeres tras la gran pantalla: una mujer frívola y materialista que da vida a personajes de la alta sociedad,  frente a esta otra mujer más bella y graciosa, obediente y a disposición de su marido.  La “mujer fatal” y la “mujer vampiresa” que fueron las más atacadas por la censura y vieron su profundidad psicológica rebajada. Pero sin duda, el cine que más hondo caló en esta época fue el “ciclo del cuplé ”, que hizo resurgir la canción en el cine de la mano de artistas como Sara Montiel.

Pero el papel de la mujer no puede entenderse si no se explican los valores que daban vida a los personajes masculinos: “héroe sin mácula, gallardo, imperturbable, representante de los universales valores castrenses…” que dejaban a la mujer siempre en una posición secundaria, obedeciendo y a merced del hombre. Ignorantes para la política en el cine bélico o sufridoras y luchadoras por su patria en el cine histórico. Un claro ejemplo de la mentalidad que se imponía y por la que determinadas profesionales no pusieron impedimento lo encontramos en una frase de la película La violetera, cuando Sara Montiel canta: “Si me pega me da igual, es natural” o diálogos de muchas otras actrices de esta época.

Desde esta revista animamos a todos los cinéfilos a indagar un poquito más sobre este tema, un artículo no da para mucho y son muchas las palabras que tenemos que dejar sin escribir, por ello a continuación os facilitamos una lista de películas en las que la mujer es la protagonista, cada una de ellas defiende o presenta una mujer diferente, todas llenas de fuerza, como siempre lo están ellas.

  • Brave: las princesas ya no tienen que ser débiles y pasivas.
  • Quiero ser como Beckham: aborda con humor y sencillez las expectativas culturales fomentadas hoy hacia la mujer.
  • Persépolis: trata la historia de Marjane Satrapi, una niña iraquí que crece durante la Revolución Islámica.
  • Thelma y Louise: Todo un mito del movimiento feminista
  • Buda explotó por vergüenza: trata la historia de Bachata, una niña afgana que es acosada por los niños de su clase.
  • La sonrisa de Mona Lisa: una profesora que lucha porque sus alumnas no se conformen con lo que la sociedad les tiene preparado y piensen más por ellas mismas.
  • A las cinco de la tarde: es una reivindicación del derecho a la educación de las mujeres.
  • Te doy mis ojos: nos invita a reflexionar sobre la violencia física y psicológica que sufren las mujeres.
  • Las elegidas: Negocio del tráfico de mujeres. La historia está basada en un hecho real.
  • María llena eres de gracia: el embarazo de una adolescente que trabaja en condiciones laborales muy duras.
  • Sufragistas: movimiento sufragista nacido en vísperas de la primera guerra mundial.
  • En tierra de hombres: cuenta la historia de una madre soltera que lucha en el trabajo por poder mantenerlos
  • Las mujeres de verdad tienen curvas: trata un conflicto generacional entre madres e hijas.
  • Figuras ocultas: basada en hechos reales, cuenta la historia de tres mujeres de color que no pueden acceder a los puestos de trabajo que sueñan, ni a estudios superiores en ciertas universidades.
  • Criadas y señoras: trata del problema racial y la posición de la mujer en la América de los años 50.

 

Escrito por Violeta Aparicio.

Jorge del Ojo

Nacido entre los altos muros de Ávila, llegó a Madrid para estudiar Filología Hispánica en Universidad Complutense. Entre sus gustos, el más destacable es su pasión por el Teatro, tanto siendo espectador como siendo actor. Unido al enorme proyecto de En plan culto, se encarga del departamento de Cine y Teatro junto con Noelia García.

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