Media naranja ¿qué mentira es esa?

Vengo a deciros que nos han engañado.
Vengo a culpar a Disney y a las barbies,
que respiraban solo por ser salvadas por el príncipe,
que estaban hechas, perfectas, para Ken.
Vengo a confesar que nos la han jugado,
que nos han reducido a la mitad
con eso de que tenemos que encontrar
a nuestra media naranja,
al que te complementa.
Tengo que deciros que aquí estamos todos enteros.
Que no necesitamos que nadie nos complete,
que no somos naranjas,
que somos más que piel y zumo.
Que eres toda y todo.
Porque tienes sueños enteros.
Y miedos enteros.
Porque a tu risa no le faltan notas.
Que eres lo que quieras ser.
Y cuando lo sepas,
compártelo con quién quieras.
Adopta sueños, mece miedos,
y grábate en las sábanas la risa que te dé la gana.
Llevan toda la vida diciéndonos
que nos hicieron para alguien,
que tenemos que ser así o asá,
para que alguien nos rescate.
Ya está bien.
No nos hicieron para nadie.
A mí me hicieron para mí,
entera.
Y para que pueda decidir
con quién compartir eso.
Y para los que creáis haber encontrado vuestra mitad,
paraos a pensar
dónde habéis perdido el otro trozo de vosotros
que os prometo que allí estaba.
Y por favor, id a buscarlo.
No quiero ser naranja.
Que las naranjas no saben nada del amor.
Que quererse es compartir,
no completar.
Y sobre todo,
no quiero ser naranja,
porque a mí nadie me exprime
para beberse mi alma,
y me deja luego tirada
y cortada a la mitad en cualquier parte.

Lucía Domínguez Santos

Sobreviviría con un lápiz y un papel, mi cámara en la mano y algo de amor.

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