Knockin’ on literature’s door

Es imposible, a menos que no viva usted en este mundo —o que no quiera vivir en él, lo cual no es mala idea—, que no tenga una opinión más o menos formada sobre si es justo o no que, este año, se entregase el Premio Nobel de Literatura a un cantante, a Bob Dylan. Y, solamente eso, que quien más, quien menos se haya posicionado a favor o en contra, es ya una victoria para la Academia sueca. Porque estoy seguro de que si le hubiesen otorgado la condecoración a tal o cual escritor normal —vamos a llamar así a novelistas, poetas, etc.— no hubiese generado tal polémica. Ni parecida, vaya. Estoy seguro, de hecho, de que, si hiciéramos una encuesta rápida, ni el veinte por ciento de la población sabría contestar a quién fue el Nobel de Literatura en el año 2015. A Bob Dylan, como digo, quien más, quien menos, lo conoce, ha escuchado Knockin’ on heaven’s door o Blowin’ in the wind, o, por lo menos, le suena el nombre. Y la Academia buscaba eso, polémica, me temo. Porque la polémica siempre da publicidad. Y con Bob Dylan mataban dos pájaros de un tiro, porque sabían que les iba a salir rana con el tema de la ceremonia, la recogida del premio, etc. Por eso, creo, no se lo dieron a Leonard Cohen.

                        Bob Dylan. Fuente: El País

Y el fallo del jurado en favor de Bob Dylan también ha abierto un debate que no entiendo cómo carajo no había estado antes en la mesa. Quizá porque la respuesta era demasiado obvia. Aunque, claro, en ese caso, no tendría sentido que ahora, con esto, haya dejado de serlo. Me refiero al debate sobre si la música es literatura o no. Sobre si puede llegar a serlo, más bien, porque está claro que lo que hace Pitbull nunca llegará a ser literatura. Pero sí Bob Dylan, pero sí Leonard Cohen, pero sí Joaquín Sabina, pero sí Joan Manuel Serrat… Eso sí es literatura, carajo, ¿cómo no va a serlo? A continuación lo argumentaré, por descontado. Creo que, como director del Departamento de Música de la revista que aquí lee, y, a su vez, codirector de los departamentos de Poesía y Prosa, sin dejar de ser estudiante de Filología Hispánica —ahora Español: Lengua y Literatura—, y, a la vez, compositor de canciones, músico y escritor, no soy mal juez para este juicio. Aunque, tal vez, quizá sea también parte, pues me declaro dylaniano empedernido. Aunque, claro, esto ya no es entre el bueno de Dylan y la literatura; es entre la música y la literatura.

La música y la literatura han estado hermanadas desde siempre. Ya Aristóteles, en sus Artes poéticas, habla de la música como literatura. También es cierto que el concepto literatura, hasta el siglo XVIII, comprendía a todo tipo de ciencias, pero el trato que hace el Filósofo de la citarística, etc. lo hace dentro del contexto de la literatura tal cual la concebimos hoy en día. En el siglo XVI, la conexión entre un arte y otro es aún más notable —véase el Qu’es de ti, desconsolado de Juan del Encina, verbigracia—, pero es que en todos los siglos. Creo que el problema de la gente que argumenta que otras artes no pueden ser literatura es una mala concepción del amor que sienten por su disciplina. ¿O es que la reciente película La novia, que aunaba una producciones cinematográficas, musicales y literarias maravillosas en un solo producto, no les hizo revolvérseles el alma del mismo modo —o mejor, si cabe— que las propias Bodas de sangre de García Lorca?

Pero, quizá, el género musical que más se aproxime a la literatura, históricamente, sea la canción de autor. Ejemplifico. El libro Ciento volando de catorce de Joaquín Sabina, sin ser malo, es menos poesía —si se me permite— que sus canciones. ¿Qué es lo que hace que las letras de sus canciones no puedan ser poesía?, ¿que los acompañe la música? Así que, al musicalizar Serrat los poemas de Antonio Machado o de Miguel Hernández, ¿dejan estos de ser bardos automáticamente? Sería absurdo, ¿no? Pues igual de absurdo es, creo, pensar que la música y la literatura no tienen nada que ver.

Javier Báez

Javier Báez es un joven músico, poeta y escritor. Trabaja como sonetista para el periódico madrileño 'Distrito Villaverde' y, actualmente, es graduando en Español: Lengua y Literatura por la Universidad Complutense de Madrid. @JavierPBaez

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