Cuestión de principios, por Benjamín Prado

Un poema que diga también lo que no dice.
Un poema que escuche a quien lo lee.
Un poema que nunca olvidarán
las palabras con las que lo haya escrito.


Un poema que sabe lo que piensas.
Un poema que sea incorregible;
que se le note a todos los que lo han comprendido;
que no sueñe que lo haga otro que no sea yo.


Un poema que sea raro que no existiese.
Un poema que ladre a los desconocidos.
Un poema que diga que el que cierra los ojos
es cómplice del crimen que no ha querido ver.


Un poema que ponga en peligro la poesía.
Un poema que mires
como los pasajeros consultan sus relojes
en la estación del tren.


Un poema que sea capaz de repetir
justicia y corazón,
libertad
y alegría…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *