De izquierda a derecha (I)

Estamos asistiendo —y hemos asistido— a cambios numerosos y de gran importancia en el terreno político últimamente. Basta con abrir un periódico de hace unos años y compararlo con uno de hoy para darse cuenta: cambian, evidentemente, los hechos, pero también el lenguaje, la forma de contar las cosas, las palabras que se usan y, sobre todo, los temas que se tratan. Y no sólo en España, por descontado; en el resto del mundo también. Las conquistas, en ciertos ámbitos, de la izquierda, en algunas zonas de planeta, como España, han sacudido el terreno político, han conseguido modificaciones, en algunos casos, de cosas nimias. Han cambiado, en definitiva, las reglas del juego. Otras conquistas, las de la ultraderecha —ultraderecha no necesariamente fascista; no confundamos estos términos— han dado un golpe sobre la mesa del establecimiento y, por consiguiente, de la izquierda.

Pablo Iglesias y Donald Trump. Fuente: ABC

Este establecimiento se encuentra en un estado deplorable, de destrucción. Desde el momento en el que tuvo lugar la actual crisis económica que nos ahoga, empezó a resquebrajarse. Y el mismo no ha sabido responder, dar opciones ni soluciones a los problemas y las contradicciones que surgieron del propio sistema que los estaba sustentando, que los había subido a lo más alto del éxito. Y que, también, los ha hundido en la miseria, en la crisis, que no deja de ser una consecuencia de un sistema vil, cuyo principal problema es su propio diseño. La crisis es un aspecto intrínseco al propio capitalismo y, en una de esas, acabará por explotar el propio sistema, como sucedió hace cien años en Rusia, aunque Rusia era, más bien, un sistema posfeudal. Pues esto, pero a escala global. El capitalismo se ahogará en su propio éxito. Y, con él, todas las instituciones y sistemas de gobierno que con él conviven.

También esta mal denominada democracia, que no es más que un sistema de gobiernos de representación —revísense los vídeos de WhyMaps— se irá al carajo. Es insostenible; no hay nada que hacer más que verlo morir. Habrá quien luche por una muerte más temprana, habrá quien lo deje morir sin más y habrá quien intente alargar su muerte —ya está agonizando— lo máximo que pueda. La vela que sujete cada uno en este entierro es cuestión suya. No podemos saber cuándo será la fecha de fallecimiento —o de asesinato—, pero será más tarde que pronto.

Y nos encontramos, pues, en una deriva. En un viaje cuyo punto de partida es el fin de los fascismos del siglo XX, sobre el que se construyó el sistema que vivimos hoy en día. Un viaje, como digo, en cuyo camino hemos ido derivando hacia modelo cada vez más neoliberal.

En este viaje, la izquierda, por suerte o por desgracia —no lo sé—, no tiene nada que ver con la izquierda de los siglos XX. Básicamente porque, desde Marx, el análisis y el modo de actuación de los sectores progresistas se caracterizan por ser contracapitalistas, es decir, caminan a tenor del paso del capitalismo. ¿O no es acaso el análisis de Karl Marx así? Y, por tanto, el capitalismo y los modos de producción han variado mucho desde que el alemán escribiese El capital o El manifiesto comunista. Los paradigmas no son los mismos, ergo también cambia la izquierda. Para bien o para mal, ya digo, pero distinto. Y más complicado, desde luego.

La derecha, sin embargo, ha sabido amoldarse al sistema actual, como no podría ser de otra manera. Ha sido capaz a atraer sectores relativamente progresistas, como la socialdemocracia —ejemplifico con el PSOE, en España—, hasta el punto de no haber diferencia práctica, pudiendo referirnos a estos sectores como progresistas neoliberales. Lo que ha cambiado es la ultraderecha. El fascismo ha desaparecido como movimiento político serio y ha nacido otro tipo de ultraderecha que representan meridianamente Trump o Le Pen.

Javier Báez

Javier Báez es un joven músico, poeta y escritor. Trabaja como sonetista para el periódico madrileño 'Distrito Villaverde' y, actualmente, es graduando en Español: Lengua y Literatura por la Universidad Complutense de Madrid. @JavierPBaez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *